domingo, 30 de septiembre de 2007

Megalomanías imperiales

A finales de este verano se ha producido la inauguración de la nueva embajada de los Estados Unidos en Bagdad. Por si alguno pensaba que el futuro del país cuando desaparezca la presencia militar directa será una especie de libre albedrío mezclado con un determinismo calvinista experimental en el desierto, este proyecto es un símbolo claro de cuales son los planes del imperio.

A mediados del año pasado, con la construcción a todo ritmo, un suplemento del diario español El Mundo se hacía eco de esta noticia, describiendo los planes para la nueva embajada y la vida cotidiana de los señores de la guerra del imperio en la burbuja de la zona verde de Bagdad.

Domingo, 30 de Abril de 2006, número 548

SON 21 EDIFICIOS en un área equivalente a 80 campos de fútbol. Tan grande como el Estado del Vaticano, la embajada que EEUU construye en Bagdad será seis veces mayor que el edificio de la ONU en Nueva York
MONICA G. PRIETO. Bagdad

Desde mediados de 2005, los iraquíes observan atónitos la incesante actividad de las únicas grúas que funcionan en Bagdad. Nadie esperaba que trabajaran en la reconstrucción de la ciudad devorada por las bombas y la metralla, dado que las gigantescas estructuras de hierro se alzan en zona angloamericana pese a estar en el corazón de la capital. Pero pocos podían imaginar que las únicas obras del país, donde los donantes han invertido decenas de millones en una reconstrucción invisible, estén destinadas a erigir la Embajada de EEUU más grande del mundo, un monstruoso complejo del tamaño del Vaticano que, con 42 hectáreas, será seis veces mayor que el de Naciones Unidas en Nueva York.

(...)
concebida para ser un Estado autosuficiente dentro de otro Estado, con una fuerza defensiva propia, planta energética y potabilizadora de aguas -en un país donde los ciudadanos tienen cuatro horas de luz al día y el líquido elemento es garantía de infecciones- y 21 edificios distribuidos en un área equivalente a 80 campos de fútbol, entre ellos sedes y residencias oficiales, seis bloques de apartamentos para alojar al más de un millar de funcionarios, escuela, gimnasio, comisaría, peluquería, un club de recreo, áreas de esparcimiento, tienda de belleza, piscina y comedor.

(...) El lugar elegido no podía ser más desafortunado, aunque es territorio norteamericano desde que la Tercera División de Infantería consumara la ocupación de Irak. Se trata del imponente complejo de palacios de Sadam Husein situado a orillas del Tigris, en el centro neurálgico de Bagdad, considerado zona internacional y actual sede de las Embajadas británica y estadounidense, del alto mando y del Gobierno iraquí.

La tozuda realidad más allá de la burbuja en la que decenas de personas -entre ellas soldados de EEUU- mueren cada día resulta un molesto pensamiento a ahuyentar. Para ello, cada jueves por la noche se celebra una macrofiesta regada por abundante alcohol en torno a la piscina de agua impoluta donde años atrás nadara Sadam. Durante horas, amparados en la noche y el tiempo libre, los habitantes de este surrealista pedazo de América en Bagdad, de uniforme y armados hasta los dientes, exorcizan sus miedos deshinibiéndose al son de la música disco y de los impactos de cohetes. No es de extrañar que la Zona Verde sea un objetivo predilecto de la insurgencia iraquí. Ni que la Madre de Todas las Embajadas lo sea en el futuro.

Guerra de Independencia de Irlanda ( 3ª parte)

El conflicto se acerca a su fase más cruda, pero el gobierno británico se niega a reconocerlo como tal, proclamando un "Acta de restauración del orden en Irlanda" en noviembre de 1920 ante el colapso de su administración. Desde finales de este año hasta el verano de 1921 se producirá una escalada significativa del conflicto, con episodios que van más allá del mero "desorden" interno que refleja el acta del gobierno del Reino Unido.

Uno de los episodios más conocidos es el de la ejecución en Dublín de 18 agentes de la inteligencia británica en un solo día a manos del escuadrón de la muerte de Collins. La represalia británica, en la que auxiliares irrumpen en un campo deportivo repleto de gente y disparan contra la muchedumbre, se cobra 14 víctimas civiles y deja 65 heridos. Solo una semana después, una columna del IRA en Corck embosca a los auxiliares, acabando con otra decena en una acción sorprendente. Para finales del año, se produce ya la declaración de Ley Marcial en algunas zonas de la isla, y desde entonces hasta julio de 1921, se producirán millares de muertos (solo entre julio y junio de 1921 casi mil) entre fuerzas británicas, civiles y voluntarios del IRA, mientras más de 4.000 supuesto miembros del IRA son recluidos excepcionalmente.

En marzo de 1921, el Dail Eirean declara la guerra formalmente al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. En acciones de una escala superior a la media del conflicto, se producen emboscadas como la que prepara el ejército británico a una columna del IRA en Munster con hasta mil efectivos. Pero si una acción supuso un duro coste militar para el IRA fue el asalto y saco del centro simbólico de la administración británica en Irlanda, la Custom House de Dublín. Una acción que, por otra parte, suponía una victoria estratégica y política para el bando irlandés: destruir impunemente el centro de la administración foránea de la isla, con todo lo que algo así supone, era una acción de una potencia simbólica difícil de contrarrestar y que cerraba de manera contundente el colapso del gobierno británico en Irlanda. Impulsando esta peligrosa acción, De Valera demostró su inteligencia política muy a pesar de la oposición de Collins, a quien el coste no le parecía justificado; a pesar de su maestría en la organización de una estrategia irregular, Collins no comprendía lo valioso den un golpe de imagen como éste.

Así, el 25 de mayo de 1921, unos 100 hombres del IRA en Dublín asaltan el Custom House, destruyendo el centro de la administración británica. La fuerte resistencia que se encuentra supondrá la perdida de 5 de los asaltantes y la captura de otra decena, aunque finalmente logran su objetivo y dejan en llamas el edificio. El más que evidente colapso de la administración, la mala imagen interna y externa que está generando el conflicto y la espiral de represalias indiscriminadas, a lo que se suma el agotamiento del propio IRA, incapaz de sostener un conflicto largo y mucho menos seguir el ritmo de la escalada militar británica hacia un conflicto regular, todo ello se junta para ir propiciando el clima de entendimiento que llevará a una tregua en julio. La victoria "moral" de la estrategia asimétrica irlandesa desemboca en el tratado Anglo-irlandés de octubre de 1921. Esto supondrá la independencia de facto para el sur de la isla, mientras que los condados del norte, conocidos como el Ulster, permanecerán bajo soberanía británica hasta la actualidad. Esta ambigüedad del tratado lo hace inasumible para muchos militantes del IRA, que se opondrán al mismo, hasta el punto de escindirse del nuevo gobierno irlandés independiente, declarando la guerra al Dail, en lo que será conocido como Guerra Civil Irlandesa: un conflicto entre los que se oponen al tratado y los que lo aceptan que desde 1922 hasta 1923, mantendrá la violencia en el sur y acabará con muchos de los voluntarios del IRA, que como su antiguo jefe de inteligencia, Michael Collins, caen en las refriegas y ejecuciones. En el norte, con sus peculiaridades -mayoría protestante unionista, mayor desarrollo económico y población urbana- el conflicto sigue latente hasta el día de hoy, no en vano hemos tenido que esperar hasta 2007 para ver un atisbo de paz estable en un conflicto incruento, irregular y que, con altibajos, se ha extendido a lo largo de más de medio siglo.